El ayuno
Ramadán (El mes del Ayuno)
Ramadán es un bendito mes que forma parte del calendario islámico y, así mismo, benditos son sus días, en los que Allah –enaltecido sea– multiplica Sus recompensas y derrama Su Misericordia. Y abre Sus puertas a todos para hacer el bien. Es un mes de bondades, de recompensas, de mercedes y bendiciones.
En el mes de Ramadán fue revelado El Coran, guía para la gente y evidencia de la verdad pura.
Los primeros diez días de Ramadán son de Clemencia y Misericordia, los siguientes diez son de Perdón divino, mientras que los últimos diez son de Liberación del Fuego Infernal.
El Profeta Muhammad (PB) dijo: “Con la llegada de Ramadán, las puertas del Paraíso se abren, mientras que las del Infierno se cierran y los demonios son encadenados”.
Las Puertas del Paraíso se abren, porque son muchas las buenas obras que se realizan en este mes y las del infierno se cierran por la disminución de pecados cometidos, y los demonios, al ser amarrados, no son capaces de susurrar tan fuertemente como lo hacen habitualmente fuera de Ramadán.
Y dijo también el Profeta Muhammad (S.A.W.): “Sabed que el mal aliento del ayunante es más agradable ante Allah que el perfume del almizcle”.
El aliento del ayunante, generado por el vacío del estómago, es desagradable para la gente. Sin embargo, para Dios, es más dulce que el agradable aroma del almizcle, por que este aliento es producto de una adoración.
Durante Ramadán, las recompensas por las buenas acciones se multiplican enormemente. El Mensajero de Dios (PB) dijo al respecto: “Dios dice: cada buena obra que un hijo de Adán realiza, se le multiplica hasta diez veces y también hasta setecientas veces, excepto el ayuno que es para Mí y Yo lo recompensaré por ello.”
Esto implica que la multiplicación de las recompensas, en este caso, es innumerable, puesto que el ayunante abandona sus pasiones por y para su Señor.
El mes de Ramadán es el mes del perdón. Abu Hurairah (que Dios esté complacido con él) relató que el Profeta Muhammad (PB) dijo: “Al musulmán que ayuna el mes de Ramadán por y para Dios, le serán borrados sus pecados.”
El ayunante tiene dos momentos de alegría. El primero, al terminar su día de ayuno y quedar complacido, y el segundo, al encontrarse con su Señor.
El ayuno de Ramadán es uno de los pilares del Islam.
El ayuno es la abstinencia total de comida, bebida y relaciones maritales, desde un poco antes del alba hasta el ocaso.
Para ayunar, uno tiene que ser sano física y mentalmente y haber alcanzado la edad de la pubertad.
Actos que anulan el Ayuno:
Allah –enaltecido sea– ha transmitido al Profeta (S.A.W.), refiriéndose al ayunante: “… deja de comer y de beber y se abstiene de los placeres por y para Mí.”
Entre las cosas que anulan el ayuno del musulmán encontramos:
1) Las relaciones sexuales
Mantener relaciones sexuales en cualquier momento entre el alba y el ocaso durante los días del ayuno de Ramadán, es un pecado grave. El ayunante, al tener relaciones sexuales, rompe de inmediato su ayuno, fuese este obligatorio o voluntario. Si esto llegara a suceder durante las horas del ayuno prescripto, el musulmán deberá ayunar durante dos meses seguidos y sin ninguna interrupción; a menos que existan días en los que está prohibido ayunar, como los dos días de festividad o el curso de la menstruación, el puerperio o una enfermedad.
Si el musulmán no pudiera cumplir con el ayuno de sesenta días consecutivos, deberá compensar su falta alimentando a sesenta pobres, utilizando para cada pobre un poco más de medio kilogramo de trigo que puede ser reemplazado con arroz o cualquier otro cereal disponible en el lugar de residencia, en el caso de no contar con el trigo, pero teniendo en cuenta las medidas equivalentes.
2) La eyaculación
La salida de semen como consecuencia de cualquiera de las formas que la provocan, anula de inmediato el ayuno; porque el placer y el éxtasis deben ser dejados de lado durante las horas del ayuno por y para Dios.
Sin embargo, la eyaculación durante el sueño o como sola y única consecuencia de algún pensamiento, no anula el ayuno; ya que, en ambos casos, esto no está en manos del ayunante y el pensamiento es perdonado; según lo explicó el Profeta Muhammad (S.A.W.) cuando, refiriéndose al pensamiento, dijo: “Allah ha perdonado a la gente de mi nación el pensamiento impuro que nunca llega a ser llevado a la práctica.”
3) Comer y beber
Comer o beber anulan el ayuno y es por ello que, al realizar al-wudú y al-gusul, la ablución menor y mayor, debe prestarse especial atención en no tragar agua.
Allah (S.W.T.) dice en el Sagrado Qur’an:
“Y comed y bebed hasta que se distinga el hilo blanco del hilo negro. Luego completad el ayuno hasta la noche.” Refiriéndose con el hilo blanco a la luz del alba y con el hilo negro a la oscuridad de la noche.
4) Las inyecciones nutritivas
Cualquier sustancia inyectada con el objetivo de evitar la ingestión de alimentos o líquidos o mantener equilibrado el estado de salud durante las horas del ayuno –como el suero por ejemplo–, conserva el mismo veredicto que la comida y la bebida y, por ende, anula el mismo de inmediato.
Sin embargo, las inyecciones medicas bajo la debida prescripción médica Profesional, aplicadas por vía muscular, venosa, arterial o cutánea, sin duda alguna no afectan el ayuno del musulmán.
5) La extracción de sangre dañina y la aplicación de ventosas
La extracción de sangre, a través de ciertos cortes y con el objetivo de sanarse o mantener un buen estado de salud o mejorarla –conocida en árabe como Al-Hiyamah– y también la aplicación de ventosas y sanguijuelas, anula de igual forma el ayuno; por que el Profeta Muhammad (PB) dijo: “El ayuno del HAYIM (quien realiza Al-Hiyamah) y del MAHYUM (a quien le es realizada) es nulo.”
6) El vómito provocado voluntariamente
El Profeta Muhammad (S.A.W.) dijo: “Quien vomita sin querer, su ayuno es lícito y quien lo hace intencionalmente, su ayuno es rechazado.”
7) La menstruación y el puerperio
Tanto la sangre de la menstruación, ya sea en el comienzo del día, al final del mismo o poco antes del ocaso, así como la del parto, anulan el ayuno. El Mensajero de Dios (PB) dijo: “La mujer durante la menstruación no reza y tampoco ayuna.”
Y esto es uno de los beneficios del ayuno y una misericordia para las mujeres para que no realicen esfuerzos ni grandes sacrificios durante el cansancio, las molestias o los dolores que pueden causarle el período menstrual y el de puerperio.
Rogamos a Allah Todopoderoso para que nos dé fuerzas para recordarle, agradecerle y adorarle como corresponde. Y que nos otorgue vida para ayunar el mes de Ramadán. Y que al término de este mes nos perdone y nos libre del infierno.
Que Allah bendiga y agracie a nuestro Profeta Muhammad!
Supervisor General
Nasser bin Muhammad Al Mugbel